Para nadie es, o debería ser un secreto, que aquí hay dos países, dos realidades, dos modos de ver la vida, si es que a uno de ellos se lo puede llamar así. Una vez aceptado el hecho de que dos (o más quizá) universos paralelos existen dentro de Venezuela me pregunto que los une al final. Es una bandera la que los une? Un himno? Un idioma? Me atrevería a decir que no. Es verdad que lo único permanente es el cambio, que la evolución es perentoria y ocurre porque si y este país no es la excepción a esa regla. Este país, gústele a quien le guste, ha cambiado para siempre. Los años de desatención a los estratos sociales más bajos, entonces estratos campesinos, nos está pasando factura muy gravemente. Este pueblo ha dado una lección política y social de enorme magnitud que muchas personas no quieren terminar de ver. No solamente cambió de manos, sino que salió a flote la verdad del pueblo venezolano. Un pueblo vejado desde su más temprano origen cuando fue colonia española que, aunque tuvo una época republicana decente, creo que ha llegado a su punto más transparente y de mayor evolución política. Si, se reirán, dirán que qué cosa sin sentido estaré diciendo pero es que un pueblo que no se atreve a levantar la voz, a quejarse de lo que le acontece y de aceptar ciegamente y pasivamente lo que le pasa a cambio de un paquete de harina PAN y un tercio es un pueblo insignificante para la historia mundial, y despreciable para su historia propia.
Ya no estamos en el siglo XX cuando se podía todavía justificar el comunismo por ser un experimento sin precedentes. Venezuela misma no tiene la condiciones económica planteada a nivel estratosférico por Marx que el socialismo se da una vez el capitalismo se encuentre en su más refinado punto como para que triunfe una ideología comunista. Entonces qué es lo que seguimos? Qué es lo que sigue el presidente y su comitiva? Si el comunismo ha demostrado su inviabilidad económica mientras esté inserto en este contexto mundial, qué corriente ideológica está siguiendo el pueblo venezolano? Una ideología cuyo más alto estandarte es la vulgaridad, el resentimiento, el todo por el todo. Qué poca conciencia y vergüenza tiene el pueblo venezolano! Ni hablar de historia ni valor alguno. Somos un pueblo bárbaro, más bárbaro aun que los sajones, que los visigodos o los anglos. Somos de una barbarie aun más refinada, tan refinada como lo es nuestro petróleo en el extranjero, pues hasta la llegada de Chávez al poder intentábamos disfrazarnos de civilización. Lo único bueno que ha traído este gobierno es destape colectivo que ha habido. Ahora sabemos realmente quiénes somos y sabemos también que no basta un mismo territorio para unirnos. Hay una Venezuela civilizada y una Venezuela bárbara que ya no pueden ni podrán convivir más.
jueves, 11 de noviembre de 2010
martes, 9 de noviembre de 2010
Arte del más puro. Silvia moreno, letra por alegría
Para los que creen que todo se aprende. Hay cosas que se llevan en la sangre, incluso cuando no pertenezcas a esa misma sangre.
Niña española de cinco años de edad bailando una alegría completa: su letra, escobilla, silencio y subida por bulería.
La adultez es un slalom de riesgos
Qué tan irreductible es la vida? Para la juventud la vida no se puede reducir a mas nada, está bien como está. Es en si demasiado compleja, larga, densa tal cual como está. Por ello los jóvenes queremos hacer siempre mil cosas, y ojalá fueran mil cosas durante toda la vida, pero no. Son mil cosas a la vez, al unísono. Es el momento de la vida cuando tenemos más energía y a pesar de que tenemos toda la vida por delante, vivimos como si cada día fuese el último. Como diría mi padre resignado, la inmediatez ante todo. Por el contrario, la adultez, no tanto la vejez, desde mi perspectiva se caracteriza por una reducción exacerbada de la vida y un por ser un campeonato olímpico de slalom para los riesgos y los problemas. Pasan todo el tiempo sopesando las cosas una y otra vez, y buscandole las cinco patas al gato. Por que no agotan el tiempo que les queda viviendo al máximo? No. Lo agotan pensando la manera menos riesgosa, más sustentable, menos dañina de vivir, de comer, de manejar, de dormir, de bailar, de hacer ejercicio, simplemente de HACER.
domingo, 17 de octubre de 2010
Carpe diem
No he vivido dos veces (que yo recuerde) como para poder hacer una comparación cien por ciento objetiva, pero con una alta certeza puedo decir que, repito, aunque no sepa como haya sido la vida en otros momentos y aunque esto que diré no sea más que agua tibia, la vida transcurre estos días muy intensa y energéticamente, muy rápido para las tareas que tenemos que hacer pero muy lento para que ocurran y finalicen procesos políticos y sociales y muy lento también para las relaciones personales. En el ámbito académico transcurre igualmente rápido que lento, vivimos pensando en el futuro próximo pero no en el inmediato enfocándonos en una perspectiva forzada creada por el punto de vista de la actualidad, lo que evita que vivamos el presente en con absoluta conciencia de él. Pero, como siempre pero, cabe preguntarse si existe la absoluta conciencia, si somos capaces de tener presente todo el tiempo todo lo que ocurre en nuestras vidas y alrededor. Si esto es así, la razón del ser humano, la razón humana estaría completamente justificada. Creo que esto es así parcialmente porque la conciencia, lamentablemente o no, según se mire, no es absoluta y como no lo es echamos mano de herramientas como esta, como la escritura, y ni hablar de las herramientas virtuales, para depositar en ellas nuestros pensamientos, anécdotas, metas, intereses, en fin, nuestro imaginario.
Es difícil, pero no imposible, vivir la vida auténticamente dejando de lado las preocupaciones por las formas y en vez de ello preocuparnos por el contenido, lo cual nos llevará sin duda a disfrutar del presente pues en cuanto está presente es mucho más difícil moldearlo in situ que el futuro para el que tenemos todo el tiempo para diseñar.
Es difícil, pero no imposible, vivir la vida auténticamente dejando de lado las preocupaciones por las formas y en vez de ello preocuparnos por el contenido, lo cual nos llevará sin duda a disfrutar del presente pues en cuanto está presente es mucho más difícil moldearlo in situ que el futuro para el que tenemos todo el tiempo para diseñar.
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