sábado, 12 de marzo de 2016

Soy del Caribe, no latina


Qué cosa son las raíces. Una sola canción puede, además de hacerme querer bailar donde quiere que me encuentre escuchándola, despertar un enorme sentimiento de pertinencia y desatar cantidad de pensamientos sobre ella.  La canción en cuestión tiene un ritmo característico de la subregión caribeña del continente latinoamericano; escucharla una y otra me reafirma a mí misma mi pertenencia emocional a ella.

Estas palabras las escribo obviamente desde un lugar al que todavía no pertenezco pero que no descarto pueda convertirse en mi hogar algún día. La existencia de los venezolanos fuera de su país en este momento de la historia está cargado de una enorme emotividad.  Lo que en cualquier otro momento de la historia nacional y mundial sería una experiencia alegre de vivir, trabajar o estudiar en otro país, actualmente está teñida por muchas emociones que la convierten en un sentimiento agridulce. Más que el destino y las dinámicas a las uno se enfrenta en otra sociedad y país, creo que la preocupación por el destino de la patria en la que uno ya no vive y de la familia que todavía vive en ella es lo que hace más difícil estar fuera de Venezuela.

Sin embargo, esto de las raíces va más allá del país donde se nace. Viviendo en el sur del continente latinoamericano, entiendo las diferencias regionales bajo las que uno también nace. Aunque, salvo por Brasil y algunas islas caribeñas, el subcontinente latinoamericano está atravesado por el español como lengua común con las similitudes culturales que eso acarrea, las diferencias son más grandes de las que uno puede imaginarse.

Ser del Caribe implica muchas cosas. Implica sentirse en casa donde hay una mezcla de razas visible en las calles, implica vivir a una misma temperatura todo el año y no conocer las inclemencias del clima frío. Implica poder comer la misma fruta que uno quiera todo el año, implica no poder controlar el cuerpo en presencia de buena música, en específico de géneros como la salsa, el merengue, el vallenato, el reggae; implica que la playa y el sol forman parte de tu vida diaria, implica que la vegetación sólo cambia de color pero no se caen las hojas.

Sin embargo, a pesar de todas estas maravillas que implica ser del Caribe, así como las hay en lo que respecta a ser de los andes o de la patagonia, de la región amazónica, de la puna, o de la larga costa pacífica suramericana, lo caribeño se ha teñido últimamente de unos códigos estéticos que no le hacen justicia a todos sus pobladores. Ser caribeño actualmente se lo confunde con ser vulgar, con ciertos modos de vestir, de hablar y de comportarse que no tienen para nada que ver con lo que es en realidad ser del Caribe. Ser caribeño es, como el mar que nos dota casi de un gentilicio propio, ser abierto a todas las culturales, prácticas y personas que se nos quieren acercar. Eso es ser del Caribe. En este mundo contemporáneo en que vivimos, el reto es entendernos a nosotros mismos caribeños como seres que somos más que color, calor, sol, arena y frutas tropicales todo el año y que en consecuencia tenemos mucho que aportar a la humanidad que videos de reggeton y videos de mujeres en bikini.


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