_Politica y mundo

Creo que los venezolanos nos engañamos a nosotros mismos cuando nos autodenominamos un "país". Esa palabra le queda grande a este gentío que intenta convivir junto sin un norte pero si con un enorme y sabroso presente. A eso hay que sumarle al fenómeno de la barbarie latente que despertó hace 10 años y que no es sino la imagen de nuestra idiosincrasia. Un pueblo que no ve en la legalidad ninguna ventaja y que se ve amedrentado y aterrorizado por palabras, porque este gobierno de acción, más allá de las expropiaciones, tiene poco, no tiene futuro alguno. Para hacer el escenario más triste y miserable, ese mismo pueblo, que no podemos negar tiene unas enormes necesidades básicas, está callado por el hambre y la inseguridad cuando paradógicamente el hambre y la inseguridad, que son la causa del descontento social, deberían ser los motores de la rebeldía civil que echamos de menos y que es el arma política más efectiva contra cualquier autoridad.