El movimiento estudiantil francés de mayo de 1968 vio en la figura del Che Guevara y en su espíritu revolucionario un matiz de inconformidad y cuestionamiento ideológico-existencial que encajaba perfectamente con su causa, la reforma universitaria, y por ello este movimiento estudiantil lo tomó como ícono de un proceso de cambio con el que se sentían enormemente identificados. Lo escogieron a él y no a Fidel, líder supremo de la Revolución Cubana, pues el Che con sus acciones a lo largo de su vida como se puede evidenciar en sus diarios, demostró no estar casado y comprometido con un sistema político en específico, como Fidel si lo estuvo y lo está, sino que demostró estar casado y comprometido con el cambio por ser necesario y perentorio en ese momento histórico.
Para los estudiantes del mayo francés el aspecto político era secundario. Lo que ellos quisieron rescatar y resaltar del Che fue su carácter crítico y cuestionador de un sistema de vida cuya medida paliativa, visto desde el punto de vista médico como médico que fue, era , no casualmente, un hombre nuevo materializado y encarnado por la juventud. Es decir, si el Che hubiese vivido para verlo me atrevería a decir que hubiese simpatizado con este movimiento estudiantil protestatario tanto como ellos simpatizaban con él.
La coyuntura histórico-social de mediados del siglo XX, por razones que no estoy en capacidad de explicar, aceptaba y hasta cierto punto legitimaba el uso de la violencia para conseguir determinados objetivos. Esto sin duda acerca ideológica y pragmáticamente a la Revolución Cubana, al mayo francés, a la Primavera de Praga y a otros movimientos “reformistas”. Esta violencia no era tan cuestionada y condenada como lo sería en la actualidad pues entonces formaba parte de un punto de inflexión natural en el desarrollo y la evolución cultural de la civilización sin la cual la misma civilización no sería lo que es hoy en la actualidad. Es decir, hasta un determinado punto el uso de la violencia no ilegítima como acompañante de una ideología, o de un cambio, fue aceptado y tomado con naturalidad por ser lo que se esperaba que ocurriese en ese momento.