Desmitificando a la figura histórica
23 de septiembre de 2010
Me fascina y despierta en mi curiosidad e incredulidad como la cultura pop, una cultura armada en gran parte a partir de la transfiguración y la reasignación de significados a significantes preexistentes, se apropia y utiliza la imagen del Che Guevara. Me pregunto si al trasladar su significante está la cultura pop norteamericana al tanto de la connotación política, social, histórica e incluso criminal que posee esta figura pública que por mucho tiempo fue también la imagen del más temido enemigo de los Estados Unidos de América. Me pregunto si ante la consagración del Che Guevara como ídolo pop el movimiento cultural pop ignora del bagaje cultural detrás del Che o por el contrario se apropia de dicha figura en signo de rebeldía arrimándose así hacia las filas de la contracultura.
Una figura compleja y polifacética
28 de septiembre de 2010
El Che Guevara sin duda es un personaje histórico sumamente complejo. Incluso para alguien que tiene buenas relaciones contextuales, conoce de historia universal contemporánea y ha escuchado hablar toda su vida en especial de la Revolución Cubana, el personaje de Ernesto Guevara de la Serna es algo de enormes dimensiones e innumerables aristas. Es un personaje para mi fascinante por poseer un halo de romanticismo alrededor de él que no puede convivir con sus acciones políticas, históricas y humanas y que por la aberración de convivir con ellas aquí y ahora, en la noción actual que se tiene de él, lo convierten, al Che, en una leyenda que perdurará por años y en un mito también en el que realidad y ficción se funden y a veces es imposible separarlas.
Una idea y diversas formas de moldearla
01 de octubre de 2010
No me cabe la menor duda de la justicia de los ideales que impulsaron la Revolución Cubana y que han impulsado a todos los movimientos de corte social que han ocurrido en la historia del siglo XX. Pero ante ésto tienen legítima cabida dos afirmaciones. La primera es que para una misma idea o un mismo contenido hay varias maneras de llevarlas a cabo. Es decir, un mismo contenido puede estar contenido, valga la redundancia, por distintos recipientes sin que si esencia se vea alterada. La segunda afirmación reza que todos estos ideales son eso, ideales, no son meramente aplicables en la práctica porque para garantizar su perfecta transmutación de idea en objeto, por así llamarlo, es necesaria una pureza de alma, pureza de comportamiento e intenciones que no somos capaces de tener los seres humanos, como bien nos lo adelantó Rousseau en el siglo XVII. La unión de estas dos afirmaciones dibuja más claramente la complejidad de los procesos violentos revolucionarios de corte social a lo largo de todo el mundo.
Hoy se cumplen 43 años de la muerte del Che Guevara…
9 de octubre de 2010
Hoy se cumplen 43 años de la muerte del Che Guevara en La Higuera, Bolivia, a manos del Ejército de Bolivia. Como estoy viendo este general acerca de la figura del Che los sentidos se agudizan y empieza a llegar a mi, sin buscarlo mucho debo admitir, información acerca de esta fecha clave dentro de la leyenda/mito del Che. Estando con mi papá en la habitación de la clínica donde está hospitalizado estos días vi en la televisión un documental realizado por el ICAIC llamado San Ernesto nace en La Higuera. Este documental retrata al Che no como Ministro de Industria, ni Presidente del Banco Central, ni como médico ni como guerrillero ni como revolucionario. Lo retrata desde la perspectiva religiosa. Me impacto y me conmovió ver las imágenes en las que los habitantes de Vallegrande, La Higuera y Pucara depositan en el Che Guevara sus esperanzas así lo convierten en un santo, algo con lo cual el Vaticano no está nada contento. Que esté o no contenta la Santa Sede poco importa pues también hay que entender que se está hablando en términos de cultura popular de una figura que poca o ninguna relación tiene con las figuras “sagradas” occidentales que el Vaticano si acepta. El mundo en el que se movía el Che Guevara y los revolucionarios latinoamericanos no comulga, nunca mejor dicho, con la religión ni ningún otro culto.
26 de octubre de 2010
Luego de la clase de hoy entendí muchas cosas del movimiento contracultural que nació en los años 60 en Estados Unidos, principalmente, pero que tuvo una “sucursal” muy importante en Francia. Los últimos años de la década de los 60 fueron unos años de despertar de una generación que no había sufrido los embates de las guerras como si ocurrió con su predecesora. Esta generación aburguesada, en el término más placentero y cómodo posible de su significado, desde mi perspectiva, y debido a un bienestar social y económico en el que se encontraba inserta, pudo filosóficamente ocuparse de cuestionarse la existencia de la “juventud” y su ámbito de existencia, valga la redundancia. Es decir, la crisis cultural nació en el seno de una sociedad profundamente vacía en términos de contenido cultural e intelectual que manifestó su inquietud existencial tratando de crear y construir nuevas figuras auténticas y originales que le pertenecieran absolutamente el movimiento contracultural. En algunos casos lo logró, pero en otros casos no. La masificación de la información, la proliferación de emisoras de radio y de canales de televisión producto del desarrollo tecnológico de los medios audiovisuales (la televisión), según lo exponen filósofos de la escuela de Frankfurt como Adorno y Horkheimer, fueron los artífices de una transfiguración y una resignificación ocurrida entorno a la figura del Che Guevara. La difusión indiscriminada, sin censura y descontextualizada de la iconografía del Che así como también la de su vida, acciones e imaginario político, creo que calaron profundamente en el espíritu rebelde de los jóvenes líderes de la época quienes se sintieron identificados con su rebeldía y su cuestionamiento a los sistemas políticos existentes, tanto el soviético como el occidental y lo adoptaron como una bandera. La inseparable relación entre la cultura de masas y lo medios de comunicación hicieron que la figura del Che Guevara perdurara más en el tiempo de lo que hubiese perdurado sin esta difusión a gran escala y por supuesto ayudaron a construir el mito acerca de este personaje de la Revolución Cubana.
31 de octubre de 2010
¿Qué tiene el Che Guevara que hace que la juventud de identifique tanto con él? Será tu rebeldía lo que atrae tanto a los estudiantes cuando protestan, a los jóvenes cuando piden justicia social? Qué pasa con lo que se piensa del Che cuando ya se alcanza la adultez? Creo que la rebeldía es un asunto juvenil que desaparece paulatinamente con la aparición de responsabilidades terrenales inmediatas. La proyección internacional del Che y sus ansias enorme de reformar el sistema económico para poder crear a partir de él un hombre nuevo, sin vicios, no son precisamente preocupaciones inmediatas que ameritan pronta resolución, como ocurre en todos los casos de inquietudes existenciales. Ese sueño de construir una América Latina unida con la violencia como medio "justificado" me parece que es el idilio que atrae ciegamente a la juventud, tanto de su época como a la actual, hacia su figura.
7 de noviembre de 2010
Leyendo y leyendo, y oyendo aun más, me he dado cuenta que el Che es una pared en blanco en la que tu puedes proyectar lo que tu quieras. No es que el personaje ni su vida haya sido polifacética ni haya pretendido con sus acciones de vida abarcar muchísimos aspectos de la vida. No. Es que el momento de inflexión histórico en el que surgió y se materializó, era el diagnóstico de unos síntomas muy diversos cuya enfermedad generadora todavía está investigándose. Es decir, el Che surgió como respuesta a un descontento generalizado hacia el sistema capitalista pero sin críticas concretas, era una crisis pandémica, inconformidad de la más pura y abstracta en su mejor definición. Por eso el espíritu rebelde del Che, el espíritu incansable nunca fue un espíritu pragmático ni resolutivo. El Che como persona ejecutó muchas acciones, y vaya que si ejecutó, pero creo que siempre nos podremos preguntar acerca de él si estuvo cien por ciento de acuerdo con esas acciones ejecutadas. Tiendo a pensar más que no y por eso, sólo para personas realmente empapadas con la historia del Che Guevara, el Che es una página o una pared en blanco donde se proyecta cualquier inconformidad y descontento que podamos tener. Cualquier causa justifica una revolución y una insurgencia, por más pacífica que sean. Todos somos el Che Guevara cuando nos molestamos por alguna razón y queremos algo, por más pequeño que sea.

