domingo, 17 de octubre de 2010

Carpe diem

No he vivido dos veces (que yo recuerde) como para poder hacer una comparación cien por ciento objetiva, pero con una alta certeza puedo decir que, repito, aunque no sepa como haya sido la vida en otros momentos y aunque esto que diré no sea más que agua tibia, la vida transcurre estos días muy intensa y energéticamente, muy rápido para las tareas que tenemos que hacer pero muy lento para que ocurran y finalicen procesos políticos y sociales y muy lento también para las relaciones personales. En el ámbito académico transcurre igualmente rápido que lento, vivimos pensando en el futuro próximo pero no en el inmediato enfocándonos en una perspectiva forzada creada por el punto de vista de la actualidad, lo que evita que vivamos el presente en con absoluta conciencia de él. Pero, como siempre pero, cabe preguntarse si existe la absoluta conciencia, si somos capaces de tener presente todo el tiempo todo lo que ocurre en nuestras vidas y alrededor. Si esto es así, la razón del ser humano, la razón humana estaría completamente justificada. Creo que esto es así parcialmente porque la conciencia, lamentablemente o no, según se mire, no es absoluta y como no lo es echamos mano de herramientas como esta, como la escritura, y ni hablar de las herramientas virtuales, para depositar en ellas nuestros pensamientos, anécdotas, metas, intereses, en fin, nuestro imaginario.


Es difícil, pero no imposible, vivir la vida auténticamente dejando de lado las preocupaciones por las formas y en vez de ello preocuparnos por el contenido, lo cual nos llevará sin duda a disfrutar del presente pues en cuanto está presente es mucho más difícil moldearlo in situ que el futuro para el que tenemos todo el tiempo para diseñar.

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